sábado, junio 16, 2007

Recital en la Universidad Diego Portales


El recital comenzaba las 17:00. Nos juntamos a eso de las 13:00 para leer uno de los cuentos de mi amigo Cristian. Uno de los dos de su autoría que aparecerán en el libro que editaremos este año: “Las 7 maravillas”. Donde Yeicí aporta con otros dos y yo, por supuesto, con dos más —el séptimo será un experimento escritural de triple autoría—. Mi amigo leería también en el recital, otro cuento, uno que ya conocíamos, pero que traía mejorado.

Me dio gusto ver la concurrida asistencia. Incluso me emocionó pensar en la cantidad de jóvenes (y otros no tanto) juntándose en torno a la lectura y, lo que es mejor, la literatura. Cada participante leería una creación propia. Un presentador daría el vamos a cada quien y el auditorio escucharía con atención el nombre de cada expositor y su propuesta. Como suele suceder, en actividades donde el ego se pone a juicio de la audiencia, la presentación que se hizo de cada quien no fue suficiente para los autores, y cada uno complementó ésta con alguna opinión anexa de si mismo o de su trabajo, la excepción fue Cristian, quien se resignó exclusivamente a leer.

“Para pesar de ustedes es lo mejor que haya escuchado”, “prepárense a oír por lo que pagaron” —el evento fue gratuito. Me recordó a Lennon y alguna de las frases que después terminó desdiciéndose— fueron algunos de los comentarios de los autores antes de recitar. “Preparen el intelecto”, fue la nota ordinaria de la tarde, como si un cumbianchero quisiera despertar su audiencia. Asistieron también algunas celebridades, que destacaron más por su excentricidad, tiritones y postura, más que por su talento.

Escuché al menos unas cinco exposiciones, cual de todas más enérgica. Sin embargo, y dejando a un lado toda subjetividad, hubo uno que destacó del resto, la de Cristian Salgado. Mereció una ovación, más que un simple aplauso. Es así, y así fue: brilló en su relato, dotado de un anonimato consecuente con su misteriosa forma de narrar. El resto, sin prejuicio alguno, utilizó recursos baratos de congregación de audiencia, con las frases cliché antes mencionadas y otras, como por ejemplo: “… como los alumnos de la Diego Portales”, “…poeta maldito contemporáneo…” ¡todas baratijas literarias! Sin sentido alguno más que convocar, con vocablos y recursos insignificantes, baratos, pobres y desmesurados.

Pero me vine tranquilo, habiendo escuchado algo, entre todo, que verdaderamente valió la pena. Un relato que trascribiré en el próximo post, que espero impaciente su autor me envié.

Así fue el recital en la Universidad Diego Portales, una mezcla de poesía y relatos que reviven el espíritu anónimo de poetas jóvenes y escritores emergentes. Actividad que tanta falta hace en un Chile marcado por el consumismo y la farándula.

domingo, mayo 27, 2007

YEAH POE!


El viernes pasado fui a ve la obra "Yeah Poe!" en el Galpón 7 de Bellavista.

La emoción con que iba, tratándose de la interpretación de tres obras de mi escritor favorito (Edgar Allan Poe), me jugó una mala pasada. La obra resultó ser un intento mediocre por homenajear al genio de Poe.

Fueron tres actos, cada uno representaba un cuento de Poe, excepto el primero que es un poema: "El Cuervo", "El Corazón Delator" y "La Máscara de la Muerte Roja".

La obra parte representando uno de los temores más recurrentes de Poe: ser enterrado vivo. Considero que fue un buen comienzo, muy angustiante de inicio a fin. El actor, quien fue usado como secundario en el resto de las obras, logró convencerme.

El primer acto fue el que menos me gustó, no pasó más allá de ser una simple lectura de un poema dotado de genialidad. Me recordó a ratos el texto "Filosofía de la Composición", del mismo autor, pero en exceso esquematizado y mal actuado. Las chichas guapas, ambas dotadas de una belleza sugestiva, pero no necesaria para ser explotada. La connotación erótica del cuervo fue un abuso, me recordó a un espécimen de pesadillas, pudo reemplazarse (a mi juicio personal) por un ente gótico depravado, si esa fue la idea no se logró. Se perdió esa posibilidad.

El segundo acto, quedó sólo con la posibilidad de ser una buena idea, sobre todo la parte en que se hace la analogía de “la Ley y la Conciencia” con lo policías que interrogan al protagonista en la obra original. Este punto es bueno, pero abstracto, exagerado de perversiones y sicopatía. Sin embargo, se echa de menos la locura, que fue sugerida por el actor principal pero no lograda. No se consigue sólo con el rostro, ni siendo un fans de Elvis, como sugiere la obra sesentera, se requiere un dejo de complicidad con el público, uno que puede lograrse con un diálogo bien elaborado, intervenido, algo de lo que carece precisamente. Este segundo acto, igual que el primero, es casi literal a la versión original.

El Tercer acto, a mi juicio, el mejor de los tres. La orgía sugerida, la peste, la posibilidad de comparar con vivencias y temas actuales que se le dio al actor en las escenas bailadas, fueron bien logradas. Un desnudo injustificado y mezquino fue, paradójicamente, el fetiche necesario para llamar la atención en los momentos en que se excede la pausa.

En definitiva, una obra que es un buen intento, pero que merece ser revisada, rescrita, mejor dicho: escrita. Porque a los fanáticos de Poe no nos vienen con chicas, no nos vienen con intentos, no se nos viene con mediocridades. Un amigo mío lo explicó muy bien en una de las tantas conversaciones que hemos sostenido: “para meterse con los grandes, hay que ser un poco genial” en toda la obra se echa de menos eso: la genialidad.

martes, junio 06, 2006

Feliz día de la Bestia

Y el fin del mundo no llegó. Casi tan frustrante como cuando esperé impaciente, toda una vida, la llegada del año 2000, la literatura infantil me hizo esperar un milenio con casas flotantes de cristal, autos voladores y sofisticadas cápsulas alimenticias capaz de suplir cualquier comida. Nada de nada, una farsa, una mula milenaria, que hoy se repite con la llegada del 6/6/6, evento esperado y anhelado... no hubo bestia, no fue el fin del mundo, ¡que mierda pasa con estas centurias! no me hagan pensar que profetas, dioses, numerólogos, adivinos y chamanes son una soberana mierda.

miércoles, abril 26, 2006

Teléfonos Públicos

El proceso que viene después de tratar de recuperar una moneda de 100 pesos que te tragó un teléfono público es verdaderamente asombroso. Llamar al número que aparece en un autoadhesivo sobre el mismo teléfono, que si no está despegado, está rayado, esperar la atención, al fin te comunicas, explicas paciente y detalladamente y lo que te piden es que esperes al lado del teléfono cerca de 1 hora para que llegue un técnico, verifique si efectivamente se tragó tu moneda y este se digne a devolvértela. Después de eso, lo único que piensas es en regalarle los $100 a esa humilde transnacional telefónica que perder tanto tiempo (como si todos tuvieran 1 hora que perder esperando) y pasar tantos malos ratos en el intento.
Yo le propongo a Telefónica lo siguiente, que mejor cree un sistema de cuenta corriente con todas las monedas que se tragan sus malditos teléfonos y que uno llame y reporte el incidente, ellos comprueben tranquilamente y vayan sumando a la cuenta de uno cuando consideren que es efectiva la denuncia, con lo frecuente del drama, pienso yo que sería tremenda forma popular de ahorro, sobre todo para aquellos que no tienen acceso a otro medio de comunicación que el teléfono público, ni acceso al selectivo sistema bancario chileno. Como buena cuenta de ahorro, también debiera reportar intereses, ojalá similares al 30% que aplica la empresa en los atrasos de las cuentas, de seguro los bancos alegarían por competencia desleal y tratarían de inventar un producto con los pesos que te quedan debiendo cuando cambias un cheque y no tienen monedas. Un nuevo nicho que fomenta el ahorro, donde ¡Seríamos todos clientes frecuentes!

¿A qué diputado le podrá interesar gestionar algo así?

De no prosperar esta iniciativa, les aseguro al menos que los teléfonos estarían en buen estado y que el tema de la monedita, que a veces es de $500 (porque tambien se pueden meter 500 pesos en estos aparatos) se termine para siempre.

Dejemo este texto hasta aquí, miren que el tema da para mucho, ya tengo incluso ideas que me llevarían al mismísimo parlamento, mejor me voy a hacer una llamada, cien pesos más, para una pequeña transnacional que a veces pesa tanto o más que un poco austero dolor de cabeza. ¡Olé!

lunes, febrero 27, 2006

WORKING//VERTIGO 2006//AMNESTY

Así es, este Pelhuetano y señora fueron invitados al Concierto de U2 en Santiago de Chile por Amnistía Internacional, aquí estamos durante la tarde en la cancha, en la noche pudimos disfrutar comodamente al lado del Presidente de la República de un concierto perfecto, multimedia, intenso y alucinante. ¡¡Gracias AI!!
ZOEYISV

jueves, enero 19, 2006

Aniversario del Maestro del Terror


Hoy 19 de enero es el aniversario del natalicio del maestro del terror, el norteamericano Edgar Allan Poe.

Hace 197 años atrás en Boston, nace este poeta-escritor que sorprendió al mundo con su más escalofriantes relatos, no es tan solo creador de espelusnantes cuentos de misterio e imaginación, como dato podemos atribuirle los siguientes logros en vida y también póstumos:
  • Creador del Cuento como género literario.
  • Creador del Género de las Historias Policiales.
  • Creador de la teoría del Big-Bang en cuanto a la formación del universo.
  • Creador de la teoría de los "Agujeros Negros" en el cosmos.
  • Inspirador de otros grande escritores como: Baudelaire, Verne, Chesterton, Christi, Cortazar (quien llegó a ser su mejor biógrafo y traductor), entre otros.

La celebración de su muerte, tiene un rito:

  • Necesitamos 3 rosas: 2 rojas, una para Mussy Clemm, la otra para Virginia su adorada y siempre adolescente esposa-prima, 1 rosa blanca para Poe.
  • 1 botella de Cognac Martel.
  • Las rosas se ofrendan al poeta y sus mujeres y el cognac se bebe solo hasta la mitad, el resto debe ser depositado en la tumba de Poe, si estás lejos de ella tírala a la tierra, su obra es patrimonio de la humanidad y a través de las tinieblas de nuestro planeta sabrá beber y disfrutar del elixir que le das, después de todo el ya es parte del mismo.

Edgar Allan Poe, muere el 7 de octubre de 1849, sus últimas palabras fueron: "Que más queda para un pobre diablo como yo... Que Dios se apiade de mi podre alma".

¿Cuál es para ti el mejor cuento de Edgar Allan Poe?

viernes, diciembre 23, 2005

Feliz Navidad

¿Cuántas veces se escucha esa frase? apuesto que ninguna tiene significado.

Y no voy a hablar del significado de la Navidad, porque es un tipo de conocimiento que al ser abstracto y subjetivo se diluye fácilmente en la búsqueda de un significado en común.
Religiosos celebran el nacimiento de Cristo, pero todo demuestra que este evento fue un día de marzo y no de diciembre (17 es lo más exacto). Publicistas dicen que es una fecha para regalar "amor y paz" acompañando seguramente la frase de algún producto, que finalmente comprará algún espacio en el corazón de algún niño, quien a futuro será también un potencial cliente y consumidor (es sólo un inversión).

Yo en esta fecha haré cualquier cosa menos regalar, porque ni el amor, ni la paz se regalan, sino se construyen. Tampoco voy a celebrar, ¿qué se puede celebrar?... ¿un pan de pascual?, ¿un cola de mono?, ¿un árbol de navidad? todos símbolos occidentales, descontextualizados de la realidad cultural que me a tocado vivir y asimilar. "Un regalo es símbolo del regalo que hicieron a Cristo los Reyes Magos", ¿Reyes de qué reinos?... ¿Damasco, oriente...?

¡Qué paradoja más brutal! celebrando el nacimiento de un judío, con símbolos occidentales... ¿dónde mierda he visto esto antes?... ¡ya recuerdo! en el imperio de Sión, en U.S.A.

¡¡VIVA EL COMERCIO!!

¡¡FELIZ NAVIDAD A TODO EL QUE PUEDA COMPRARLA!!


martes, diciembre 06, 2005

Bajativo

En un restaurante clásico y con onda, como el Normandie de Providencia.

La recepción muy buena, unos pasos dentro del local, miro alrededor, elijo donde sentarme... en una especie de salón VIP, hay una mesa vacía, la mesa de atrás reúne a Zurita y compañía, disfrutando de la cena, la mesa de al lado tiene al líder socialista Ricardo Núñez y familia... pensé: “esta es mi mesa”. Ordenamos “Fetuchi Trimera” y una fina botella de Merlot Reserva, delicioso plato a las finas hierbas. Después del extasis, una moza amablemente se ofrece para ir a comprarnos cigarrillos y disfrutar así de un bajativo, como a la vieja usanza, por gentileza de la casa. ¡Qué bochorno! El mozo nos dice que el dueño del local no autoriza el bajativo porque nuestra cuenta es muy baja, apenas $13.000 que a mi juicio no son despreciables, le insistí al mozo, para que hablara con su jefe, y enviara el preciado elixir digestivo, volvió a decirme “no es que no quiera darles el bajativo, pero mi jefe insiste que no, que la cuenta es muy baja”.
Preguntando, supimos que en la mesa de Zurita la cuenta fue de $37.000, habían 6 personas incluyéndolo, si dividimos por persona obtenemos: $6.166. En la mesa de Núñez (felicitaciones por el vino), la cuenta fue de: $24.000 (al alcance de cualquier socialista...), habían 3 mujeres con él (supongo 2 hijas y una esposa), $6.000 per cápita.

No soy experto matemático, pero trece mil dividido por dos son: $6.500, ¡Eureka! Adivine usted quien pagó más.

Moraleja: el Titanic se hundió, a mi juicio, por la soberbia del hombre... el Normandié, de Providencia 1234, con ese criterio está “dando agüita”. Penoso.


A quien lea este texto, de ahora en adelante ¡yo invito los próximos bajativos!, me encuentran por Providencia, en cualquiera de esos restaurantes/bares clásicos antiguos, eso si, desde hoy nunca más en el Normandie, ¿más que claro no?.

martes, octubre 04, 2005

NO PUEDO

No puedo con esto, no puedo más y mucho menos. ¿Qué reino y qué reina? … Recoge mi legado del viento, mira que puedo darte solo aromas, fantasías y eventos. Mira que no puedo mirarte, escucha que no puedo oírte, háblame que no puedo hablarte… encuéntrame que ya no puedo encontrarte. Sumido en la infinidad de un sentimiento, resplandeciente como un astro acuático, eventual y furtivo, no soy deseo, sino compasión.

Acribíllame, mátame y después olvídame, no quiero lo que quieres, no creo en lo que eres, no escuchas lo que hablo, no ves con mis ojos, ni escuchas con mis oídos… oídos, ojos y boca, constelación prima del solsticio de primavera, primavera o primera verdad, mentira elemental.

Y el final no puede ser sino triste, porque todo lo que termina es para peor, pregúntale a los vivos, pregúntale a una flor, pregúntate a ti misma, el comienzo es el principio, no necesariamente el camino, comencemos o terminemos, la alternativa es no puedo.

Rítmico corazón danzante, retórico discurso estacionario, esbelta conjugación de belleza y verbo, oración desmejorada, profana y mítica, silencio voraz, espejismo, distancia, oscuridad… no puedo, no puedo contra tu amor, ni a favor de él.

Metáforas disléxicas, malditas situaciones de una vida extinta, pedazos de cielo a raudales, ambivalencias insignificantes, temores infundados… eres aquella cuyo beso esperaba, aquella del rincón fundamental del escaparate que sostiene mi corazón, hoy derribaste el muro y la distancia fue desconocida, el regocijo fue supremo y la opinión diversa, no puedo ser, no puedo y no puedo.

Oculto mis ojos tras cristales reflectivos, si miras fijamente serás tú mi reflejo. Visto de negro a la memoria de mi amor muerto, fúnebre sentimiento impávido de recuerdos… canta la musa con su grito sacro, su timbre angustioso y foráneo, no es necesario entendimiento en el idioma universal de la música, es la piel quien traduce y el deseo quien conduce. Oboes, clarines, base rítmica, coros que llegan de un monasterio antiguo, oscuridad, cielo, estrellas, pasadizos secretos, humedad…es tan largo el camino que conduce a tu recuerdo, que adelanto el evento de una muerte segura, para estar seguro de llegar a su encuentro.

Calma, clama, levántate… no puedo.

Y cuando viva en mi casa solitaria, loco, levitando por jardines amazónicos, pediré a tu muerte mi partida inmediata y será tu beso quien me lleve, inmaculado, perfecto, fundamental… una muerte perfecta. Atrás quedó tu vida y la mía, comenzamos un paseo eterno juntos, pero preocúpate de pecar y ruega por vagar eternamente por el mundo, porque yo seré pecador, el mayor de todos… así de la mano, invisibles a los ojos del acecho, no existirá un no puedo y las lágrimas serán tu mar y el mío… ¿te gusta el mar? Yo vengo del mar, de un mundo submarino y puro, de castillos de coral y cielos de agua. La sal, la salinidad de tus lágrimas, de las mías propias es la vida de parajes celestes, de primaveras oscuras en noches siderales. Comenzó todo acá abajo y acá ha de terminar, permanente, fugaz, fundamental… fortuito.

¡Qué dioses adoraremos! ¡Qué templos profanaremos! ¡Qué caricias inolvidables nos daremos! … No puedo pensar, no puedo imaginar, la ausencia de deseo es un símbolo verdadero.

Pero si tu prefieres el cielo y no mi infierno, no importa, mi aliado eterno el viento hará contacto entre nosotros. Qué mareas, olas y maremotos crearemos… tú cielo y yo infierno.

Al final de cuentas si puedo, porque el mar, mi infierno, está rodeado de tu cielo.

jueves, septiembre 01, 2005

El show debe continuar

La vida es un escenario en donde se está presentando una obra... mi vida.
Yo soy el actor principal y así lo son cada uno de los actores en cada una de sus obras.
Para mi, quienes me rodean pueden ser actores secundarios o extras. Para ellos yo también puedo serlo. Cada uno de nosotros desconoce el final de nuestra obra y algunos tenemos más dotes histriónicos que otros y a la vez otros tienen más que nosotros. Muchas veces nuestras obras se cruzan y la obra de otro pasa a ser nuestro mayor anhelo.
La pregunta que me formulo es la siguiente:
¿ Si cada uno de nosotros vive su propia obra, en que lugar de este planeta se encuentra el público? o este público que no vemos, no es de esta tierra nuestra. Tal vez, no es una obra y solo es un ensayo y aun no se corre el telón... el telón de nuestra propia obra, el telón de nuestra propia muerte.

jueves, agosto 25, 2005

Y me lo dices a mi...

Estoy tan aferrado a la vida que la muerte me angustia...
Cada vez que estoy feliz... pienso que mi vida acabará en un segundo...
que el sol ya no sentiré y que mi vista jamás volverá a ver... mi cuerpo quedará estático, ni las percepciones microscópicas podrán hacerme sentir otra vez...
entonces... cuando me angustia la muerte... la mato con la vida... no duermo, no me enojo, no me pongo triste... desecho los sentimientos que me apenarán eternamente cuando muera, y entonces... me relajo, existo, soy feliz... feliz porque mi vida, compartida o no con otros, es mía y con mi muerte se irá toda, conmigo y para siempre...

domingo, agosto 14, 2005

Carmen Llancavil y Los Hijos de la Lluvia

Y no llovió en Santiago el 25 de junio de 1999. Parece que la Acuario envió a sus hijos a la calle, pero no precisamente a descontaminar con agua, sino con música.

Eran alrededor de las 11:00 de la mañana, un desvío me condujo en una micro con destino al centro. Cerca de mi arribo, a no más de unos 10 minutos, una tormenta interrumpe el rutinario viaje.

Sentado adelante, como cuando uno hace un viaje corto, miré por el retrovisor redondo ubicado justo sobre la subida del móvil, ya los había visto en el paradero, un gesto mudo delató la conspiración, el chofer dio la autorización para que el aguacero subiera por la puerta trasera. Eran tres, dos hombre y una mujer. Ella, ausente, de mirada esquiva y ojos apasionados, con una sonrisa auténtica, rara en estos días de furia. Los galanes, fieles representantes de la diversidad, uno pequeño, ladino, rosado, gordito, el otro, alto, gringo y bohemio. La función estaba por empezar, para mi sorpresa, y a través del negativo redondo ubicado frente a mí, comprendí que no era el clásico espectáculo colectivo de rigor, el equipo de amplificación fue instalado en el tiempo contemplado, 15 segundos aproximadamente, la guitarra, con cápsulas, conectada, el micrófono listo y el saxo esperando la señal de la directora. Ella estaba de pié, sujetando el micrófono frente a la boca del guitarrista, la introducción de cuerdas y viento desatan Mejillones en el aire. Para comprobar si lo que había visto y escuchaba era cierto, giré mi cabeza para ver el espectáculo en positivo, ¡era verdad absoluta!, llovía notas de alegría, amor y pasión dentro de la micro. Una mezcla extraña de acordes acústicos y eléctricos que escuché atentamente, casi eufórico. Si bien es cierto, no era la sinfónica la que tocaba, era más fuerte el poder que despertaba en la gente, cuando devolvía mi mirada hacia adelante, vi rostros sonrientes, asombrados y perplejos era ella, la música quien tomaba posesión sobre el ambiente y sobre los viajantes. Fue en este momento donde me detuve a pensar y proyecté un sinnúmero de sentimientos que ahora quisiera compartir con ustedes. Por ejemplo, volví a mirar a los artistas y creí leer en sus rostros la obligación y la misión. Se notaba a su alrededor una atmósfera difusa, rara, un aura tal vez.

Y vi la pasión, el compromiso, la vida misma y su misión terrenal. Una unidad, una entretención, un juego, una manera de sobrevivir.
Pensé en detalles como por ejemplo, la amplificación.

¿Por qué la amplificación?
Era necesaria, como cuando un político ocupa altavoces para hacer llegar sus promesas al público, sus voces necesitaban de la tecnología para llegar a más oídos, lógico, más aun si el público está lejano y distraído, sumergido en sus múltiples preocupaciones y por supuesto, yo entre ellos, sumergido en las mías. Además era un espectáculo serio, en el cual los gritos debían estar ausentes y lejanos, la voz debía llegar en su nitidez exacta, casi como en un estudio, "la gente notará los falsetes" - decían para si. Pero no era cierto, para el común de los viajantes, su arte era rumor y su misión confusa.
Se me ocurrió entonces pensar que la amplificación era del flaco, tenía cara de ser suya, será tal vez porque pensé que además de la amplificación eran necesarias cápsulas para la guitarra y como se presentaban en conjunto, habían dividido los costos. Además, él era dueño del saxofón, pieza clave en la creación de atmósfera y emulación de acordeón, teclado, distorsionador y armónica, por lo cual, incluso a pesar de su necesidad, debía justificar el trío de manera que se sintieran fusionados. Fue a través de su compadre que vende cachureos en el Bío Bío como lo adquirió, era una chatarra, pero también valor agregado en su trabajo y estelar de la micro.

Violetas en el aire
De pronto un fade out, y como era una fiesta de contrastes, ya no fueron mejillones, sino violetas las que entraron por mis oídos afortunados… era el turno de la musa, micrófono en mano (el que nunca soltó durante el primer acto), la introducción y la exclamación: !Gracias a la vida, que me ha dado tanto¡…¿y qué le habrá dado la vida?- pensé - fue entonces que comprendí que ella era pareja del gordito, el de la guitarra electro acústica, y junto al flaco bohemio formaban parte de la vida misma y en el más absoluto de anonimato, ellos son los hijos de la lluvia. Imagina el espectáculo: música y violetas en el aire, acordes maravillosamente interpretados, robados desde el mismo cielo, los ángeles cantaban sus idiomas muertos, los vivos eran canales de otra época, los corazones de los viajeros explotaban mudamente, la explosión del mío fue tan fuerte, que en el acto salté de mi asiento, me fui hacia el fondo de la micro, me acerqué a los artistas y con una cámara fotográfica, que llevaba para trabajar en mi destino, me permití robar sus imágenes en 30 segundos de nerviosismo. Ellos sonrieron, y el pacto estaba hecho, ya no era un ladrón de almas, sino un amigo, cuando el show llegaba a su fin y el mensaje era sobrio en la petición, se acercó el bajito y hablando hacia sus amigos dice: "ojalá salgamos en una portada digo yo" - y yo respondí - "Ni Dios lo quiera sea yo de la prensa señores, pero escribiré lo que he vivido" - al mismo tiempo que metía mi mano al bolsillo y le entregaba toda mi posesión económica: "su espectáculo no tienen precio" - le dije- nos agradecimos mutuamente y el espacio se interpuso entre nosotros.

Deja de llover y comienza mi tormenta
Dejó de llover invisiblemente en Santiago y ahora me pregunto si todos vieron y sintieron lo mismo que yo, no hay respuesta, pero no importa… cuando no hay respuestas de terceros, me respondo a mi mismo y así nunca estoy sólo y siempre tengo respuestas, aveces contradictorias, pero respuestas al fin y al cabo. Me he dado algunas veces respuestas tan increibles a mi mismo y argumentos tan sólidos, que una parte de mi se calla y la otra solo escucha.
Pero ese día, mudo o no, tuvo respuestas que hoy, después de varios meses de aquella lluvia, son pensamientos y creencias que puedo expresar, porque Carmen Llancavil y los Hijos de la Lluvia fueron pasajeros de otra micro, de mi vida, y ese día, mi corazón fue espectador y mis sentidos ovación, en una experiencia inolvidable que acompañará mi vida hasta su muerte. Ver llover mejillones y violetas en un mismo día, puede ser imaginación de un idiota, pero si he de ser idiota por sentir el canto de un amigo, me declaro idiota y perdido absolutamente en mis sentidos.
Ya no se cuando cantará otra vez el trío de la lluvia, sólo se que hoy es un cuarteto, pues mi corazón late a otro ritmo y es un bombo que acompaña en la exclamación y agradece a la vida por haberme dado tanto.

lunes, agosto 08, 2005

Cordiales Saludos

En el tránsito sucesivo, de lo que queda y lo que aun soy.. espero. Sólo cuento el tiempo y los segundos, las estáticas gotas del rocío que acumula mi barba muy temprano en la mañana. Las noches son largas, porque despierto espero al sol para invitarlo a desayunar. Así los días, el tiempo, las noches con sus fantasmas... todo sigue igual dentro de mi, el drama está afuera, queriendo cambiar el mundo y el mundo queriendo cambiarme... al final, nos soportamos, somos y estamos tal cual... él no va a cambiar millones de años de historia! yo mucho menos los segundos de vida que tengo. Me alegro que estés bien, me alegro que todo vaya bien... me alegra saber que ahora hay luz donde pasó alguna vez mi noche.

jueves, julio 21, 2005

Santiago en 100 palabras

Si me hubieran dicho que el concurso anterior era acerca del Metro no habría gastado 100 palabras en escribirle a Santiago. Porque después de todo el resultado fue igual de ingrato que su aire, sus calles, sus parques, su gente gris. Sin embargo, nuevamente, quiero reclamarles mis 100 palabras en un pasaporte para poetas que creen en la vida, el amor y la identidad urbana. Entre su modo de existir, de transportarse y de exiliarse, se revela el enigma en los largos y profundos túneles de la conciencia citadina. Santiago, me debes 100 palabras, voy en Metro a cobrártelas.

PLANETA TIERRA

Increíble pensar que al nacer y después de todos los años que he pasado en este planeta, nadie, nunca me lo presentó como tal. Fue sino hasta mis 27 años, entrando ya en los 28 cuando por una necesidad de sobrevivencia, de pertinencia y de amor, comencé a interrogar, juzgar y descifrar lo que significa vivir sobre un planeta.
Viajando en bus hacia la costa, solo, ensimismado, algo de música en mis orejas, Mike Oldfield, cánticos de la lejana tierra, saga basada en la obra del excelentísimo y siempre recordado Arthur C. Clarke, comienzo a observar esos paisajes que para el viajero impaciente son un cuadro, pero para el paciente son un mundo. Los cerros, los viñedos, los animales, los cactus, los túneles, obras imprudentes y desafiantes que persiguen quitar espacio a la naturaleza. Me detengo en el viaje, a 100 Kms. por hora e interrogo... ¿Pensar que vivo sobre un planeta? Y esa simple pregunta deriva en muchas otras, que van desde describir lo maravilloso de cada momento hasta lo maravilloso del oxígeno, la tierra y el sol.
Sol, rey de reyes, maestro testigo de la creación, si no causante. Astro Rey, venerado desde los orígenes del hombre y agradecido en poemas y canciones populares. Eres tú, vida entera, amor, entrega, Dios. Generosa tu luz que permite la vida, ilumina los caminos y crea el amor. Maravillosa tu presencia, siempre cálida y desinteresada. Increible tus ojos omnipresentes y tu energía omnipotente. Qué maravilloso nacer en ti planeta, amante del sol, qué maravilla sentirme parte de tu ciclo.
Después del sentimiento viene la razón, me pregunto entonces si será posible lo siguiente, por un minuto imaginé, que al contrario de lo que como humanos pensamos de nosotros, eso de ser la expresión máxima de la naturaleza, los más inteligentes y pensantes, fuéramos una partícula insignificante en un universo u organismo infinitamente grande, nada nuevo al parecer, pero desde mi punto de vista imaginé el planeta como un átomo y sobre este átomo la vida. Una vida tan frágil que si no fuera porque el organismo (universo) donde estamos inmersos vive, sería imposible tratar de hacerlo. Y fue entonces cuando vi al hombre como una enfermedad, un virus mortal que crece y quiere propagarse por otros átomos y rincones de este ser perfecto. Enfermedad letal, peor que un virus mutante, pero que tiene sus días contados, puesto que el organismo contenedor, nuestro universo, ya ha sentido algunos síntomas extraños y procede, en otra dimensión y relación a un chequeo médico, le han recetado un medicamento avanzado, que atacará directamente el origen del mal. Para nosotros llegará a través de cataclismos, terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, cometas, maremotos, que para ellos son solo reacciones efectivas del remedio, al mismo tiempo estamos siendo analizados como enfermedad y han enviado cámaras y seres atómicos a investigarnos, esas supuestas visitas extraterrestres, no son más que el antivirus que médicos de otra dimensión han recetado al enfermo, se llevan de nuestro planeta animales, plantas y humanos, como bacterias que se extraen de un cultivo de hongos o como una biopsia a gran escala.

Cuidado con el Silencio

Un silencio dice más que mil palabras.
Cuando callas, hay una respuesta inminente en la muda resistencia del no espacio del no tiempo.

Es así que cuando decides callar, igualmente puedo oírte…

Oírte a través del viento, a través de la ausencia, a través del brillo remoto del sol, a estas alturas del tiempo, cuando el ocaso llega antes, y el sol quema el cielo, en el atardecer repentino del fin del día, donde la noche presiente, sospecha, entiende que el sol se refleja en la luna, junto al viento, que me envuelve, entre aromas suspicaces.

Así, pasa el día, somnoliento, esperando a una noche silenciosa, llena de mensajes y metáforas ambivalentes, de destellos que se confunden con estrellas… estrellas que en su brillo me envían más y más mensajes… estelares mensajes, que disueltos en el mar de mi mente, señalan e indican la ruta, el camino y la dirección, esta vez, omnipresente.

Entonces, aparece la música, también silenciosa, con acordes que remecen las hojas de árboles reticulares, de esos que en paisajes aparecen como espectros envueltos entre sombras y nubes de agua, pero que al acercarte te asombran con el transito pacífico y tántrico de su vaivén… el de sus hojas que evocan, el caminar de alguien que conozco, que conozco sin tiempo, sin derecho, sin el poder de llevar en mi mano el otoño, para desnudar su follaje, entre caricias, viento, suspiros, aliento, calor y humedad.

Hasta que al fin, entre silencio, viento, brillo, ausencia, árboles y música… me despierto, nuevamente, por el sordo, estridente y sutil clamor de tu silencio, esta vez me dice algo que no logro descifrar, menos entender… algo que viene de ti, porque trae tu aroma y tu sonido… ¿qué será?, ¿me dirás esta vez?, ¿O nuevamente elegirás: Guardar silencio?... si esa es tu evidente respuesta, entonces insisto y te advierto: ¡Cuidado con el silencio!... siempre escucho de él, la respuestas que quiero escuchar.

miércoles, julio 20, 2005

Bienvenidos

Quiero darles la bienvenida a este espacio que he creado para compartir con ustedes una de mis pasiones más absolutas: la escritura. No se por qué escribo, pero lo hago, tampoco si bien o mal, pero me lanzo... siempre encuentro la forma de decirlo, de desahogarme, de olvidarme y sacarme mucho dolor interior... nunca escribo de alegrías, bueno casi nunca... debe ser la influencia temprana de mi escritor favorito: Edgar Allan Poe, y bueno, también otros que conocí en escalada: Rimbaud, Mallarmé, Verlaine, Baudelaire... ahhhh.

Más tarde publico algunas cosas, escribo en realidad este texto para ver como queda mi blog, es el primer texto que publico y estoy en un cibercafé... seguramente lo cambio, pero la curiosidad me mata.